
De todas las flores que sembramos
sólo quedan unas encendidas
Cada mañana se preguntan
cuándo llegarás para cantarles.
De todas las lunas que miramos
sólo quedan algunas memorias.
Cuando nos reímos, cuando nos tuvimos
en las calles de Madrid borrachos fuimos sin un rumbo fijo.
Cuando nos bailamos, cuando nos perdimos
en esa canción que en nuestro antiguo mundo juntos
comprendimos
En ese jardín de rosas buganvilias donde compartimos.
De todas las flores que sembramos
sólo quedan unas encendidas
Cada mañana se preguntan
cuándo llegarás para cantarles.
Las lunas menguantes que nos observaron
sobre mares lloran lágrimas sagradas.
Como tu caricia, dulce como amarga
Deliciosas las mañanas laberintos en las madrugadas.
Como tu caricia, suave como espina
se me va clavando sobre el pecho toda esta melancolía
En este jardín de rosas buganvilias sin tu compañía.
De todas las lunas que miramos juntos
sólo quedan algunas memorias
Cuando nos reímos, cuando nos tuvimos
en las calles de Madrid borrachos fuimos sin un rumbo fijo
Cuando nos bailamos, cuando nos perdimos
en esa canción que en nuestro antiguo mundo juntos
comprendimos
En ese jardín de rosas buganvilias donde compartimos
En ese jardín de rosas buganvilias donde nos perdimos.
